Aún sigo creyendo que tenemos esperanza. Aún lo creo.

Después de muchos días de tratar de entender lo que está pasando en nuestra sociedad, el por qué preferimos soportar la descomposición del tejido social antes de levantar el rostro y decir "ya basta!" al unísono, el sucumbir y enterrar la cabeza como avestruces antes de luchar por la libertad, nuestra dignidad.

Todo dice que la putrefacción es ocasionada por la misma sociedad de una forma u otra, entonces podemos decir que esa misma putrefacción puede ser erradicada por la misma sociedad. ¿Cómo? Pienso seriamente que está en la educación y en la cultura como es posible crear esa chispa, esa sustancia de dignidad y libertad comunitaria. He visto el comportamiento de la clase más jodida, porque pertenezco a ella, y sin duda están hambrientos de mejores condiciones, de mejor educación, de una vida con más gloria. Hace poco, en una presentación de la conmemoración anual de la feria regional, la conglomeración de gente, de toda clase, fue impresionante, es decir, la gente está en busca de actividades más allá de la televisión y la subcultura que nos hacen tragar día a día, en algún lado de lo poco que han dejado florecer existe aún una conciencia de "algo más". 

El pueblo no es tonto, fue hecho, fue moldeado para que creyera que lo era y por tanto lo terminara siendo, sin embargo, todavía veo un hálito de esperanza, un haz de concilio con la libertad y dignidad, el cual no tengo ni la menor idea como catalizarlo y canalizarlo en búsqueda de esa vida que nos merecemos.

Se tienen que romper viejos paradigmas, como la satanización de la Izquierda o el que la política simplemente apesta, tenemos que empezar a crear un modelo de vida en comunidad, pensar en el vecino y en los mios, porque los vecinos son los mios, porque el obrero que trabaja todo el día a cientos o quizá miles de kilómetros también es de los mios. En pocas palabras, necesitamos fincar los intereses de todos, respetando las divergencias y apoyando las convergencias que surgan de cada individuo.

¿Qué necesitamos?

Esa es mi pregunta, hasta cuando reaccionaremos, ya lo vimos con los países árabes, podemos citar muchos ejemplos más, donde la población ha tomado para sí el país, para sí los medios de producción y para sí la vida que le corresponde. ¿Cuándo llegaran las condiciones propias? ¿Qué esperamos para que lleguen? ¿Qué tan probable es que fracasemos? 

Se teme a la muerte, cuando la muerte es parte de la vida desde que nacemos, la muerte está día con día librando batalla la cual en algún momento vencerá. Morir por una causa, no hay muerte más digna que esa, morir porque los demás vivan es loable y benéfico a largo plazo. Somos cobardes por naturaleza, sí, pero ¿Qué es preferible?

Y ante todo lo anterior aún sigo creyendo que tenemos esperanza. Aún lo creo.

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