Los muros del agua

Novela de José Revueltas [1941] en la cual relata el tránsito de "Los comunistas" en las Islas Marías y las vejaciones que los presos sufren los por carceleros, así como él sufrió en su paso por esas mismas tierras, desoladoras y terrenales. En otras palabras, la realidad que comúnmente se vivía y la impunidad de los actores partícipes de esos contubernios de represión y crimen.

A través de las voces de distintos personajes, alza una visión de los jodidos que por un sistema corrupto, como el de nuestros días, que fueron arrastrados a la península más temida de México: las Islas Marías.

Una novela desde la perspectiva más terrorífica por la crueldad en las cosas más simples, tratando con leprosos, prostitutas, asesinos, homosexuales pérfidos y toda clase de escorias que fueron forjados en el país de lo absurdo y lo nefasto. Las mujeres son las que pueden gozar de mejores privilegios, a cambio claro está, de favores sexuales (como el diputado del PAN solicitaba a quién "recomendaba")

A lo largo de la historia, los comunistas, socialistas, revoltosos pues; han sido los ciudadanos incómodos de toda dictadura, no sólo de México, sino del mundo completo, los acérrimos rivales del poder absoluto y las injusticias. Los menos.

Abre con los pensamientos de cuatro individuos, tres hombres y una mujer, que están siendo trasladados en un vehículo de la PGR hacia un lugar desconocido. Lo primero que asalta sus mentes es la muerte, la ley fuga, ampliamente usada en aquellos años de represión. Pronto llegan a una estación de trenes, donde son subidos en plena obscuridad y da inicio su aventura hacia las Islas Marías. Ahí ejecutan a alguien, que observan con detenimiento, haciendo que su mente maquine los más atroces destinos, y no estaban muy lejos.

En las Islas Marías son llevados a Arrollo Hondo, el peor lugar de todas las Islas, ya que ahí cumplian las condenas con trabajos forzados, desde que abría el alba hasta que se ocultaba el sol, incluso el esfuerzo inconmesurado hacia capaces a los hombres de las peores cosas, peores que su mismo delito.

Las murallas de agua se levantan por doquier, rodeando las Islas los corazones de aquellos que las miran día a día, son un cerco imposible para aquellos aventurados que su propósito sea flanquearlas, de la forma que sea, pagando con la misma muerte, siendo quizá un mejor destino que la propia tierra.


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