Catarsis.

Ver Media Noche en París me hizo anhelar lo que aún no soy, y lo que es poco probable que sea, pero que desde hace no mucho quiero ser. He visto como la vida me arranca objetivos, uno tras otro, y decir la vida es solamente un eufemísmo del verdadero culpable. He puesto el motor en marcha, y pienso continuar hasta el final, y que no suene como esperanza, sino como declaración.
Estoy cansado de ser espectador, estoy aburrido de mirar como otras personas crean pequeños diques de creatividad y como son reconocidos de una u otra forma, en otras palabras, su trabajo colgará en los anales de la posteridad. Yo he sido incapaz de dar ese salto, siempre me he justificado, que si estoy en proceso de formación y re-formación de mis objetivos de vida, que si no tengo tiempo, que si hay otras cosas que me demandan tiempo; todo es cierto.

Siempre he sentido una especial de tristeza cuando hablo con alguien de música o danza, y no es por envidia ni falta de interés; siento tristeza porque hay algo que no me hace encajar, siento que estoy incompleto y mi mundo es distante de esa pletorica platica de interpretaciones y sentidos. Sí, eso es, estoy incompleto en un mundo que me he querido adueñar, y sin embargo ese mundo se ha adueñado de mi, me extrajo cada uno de mis tesituras, y las que sobrevivieron apenas son unos fetos amoformos. Una parte de mi vive en otro polo, y desde ahí pega  de gritos, gritos sordos que se ahogan en la lejanía del corazón.

Tengo miedo que el tiempo me alcance, tengo pavor que un día deje de funcionar mi mejor pretexto ante lo incontestable: soy joven y sigo aprendiendo. Bah, que tremenda razón debo de tener, pero insuficiente.

Quiero andar en vela, quiero saborar mieles de autosatisfacción, quiero por fin sentir que avanzo nuevamente en la vida. Quiero pensar que en mi mundo soy necesario. Quiero ser amigo de la crítica y quiero ser discidente de la autocomplacencia. Quiero ser parte de un movimiento, quiero pertenecer a un engranaje que nunca podrá negarse y que la historia ofrecerá para quien así lo decida. Quiero fundar.

Atreverse sin mirar atrás, ese debiera ser el gatillo que me impulse a buscar, a probar y descartar hasta la última posibilidad que ese no era mi mundo, que la butaca está lista con mi nombre y el telón está reservado para alguien más.


Manifiesto de un loco taciturno.




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