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Mostrando entradas de agosto, 2014

El presidente mono

Por allá de los años sesenta, los americanos enviaron un mono al espacio. La gente del mundo quedó atónita por el mono que era capaz de pilotar un artefacto con más botones, palancas y foquitos que la tecnología desarrollada para el Santo. La conquista del universo era algo trivial, más tarde que temprano tenía que suceder, pues para ello se pagaban tan elevados impuestos. El grueso de los ciudadanos, terrestres, pensaban en la imposibilidad del mono para hacer frente a las exigencias de un universo desconocido hasta entonces. Por varios años se pensó que ya nada procedente de este mundo, o de fueras, sorprendería al público, gustoso de los eventos morbosos que desafiaran su capacidad de asombro. Medio siglo después, el mundo se vio sacudió con otra noticia que involucraba  a otro de estos graciosos primates. Dentro de los márgenes del territorio mexicano, el partido tricolor había llevado a un mono a la presidencia.

Átomos incorpóreos

Los ramales del conocimiento humano, se desdoblan ante mis ojos, cegados por la incorregible necesidad de buscar los imposibles, cada terreno conquistado es una brecha más de matojos que impiden mi saciedad. Habemos quienes nos engendramos así, y que el cambio es un tanto más difícil de revertir, sin embargo, doblarse no es opción, mucho menos retroceder ante los embates de la otredad. El enemigo más vigoroso soy yo mismo, no es alguien que pueda vencer en el bucólico sentido, vencer es convivir, sin opción alguna, con mis peores demonios, asumiéndolos como parte indisoluble de la vida. Las adversidades profundizan el conocimiento sobre mi mismo, todos podemos reaccionar de la mejor forma ante la felicidad, no obstante, la frustración y los malos ratos nos reconcilian con la materia de la que estamos hechos, esos átomos incorpóreos que se hacen llamar inteligencia.

Una mirada a los años

Lo maravilloso de los blogs personales es la trazabilidad del pensamiento, la retrospectiva que habita en cada línea de texto. Es un lujo, como el de los historiadores al analizar los hechos pretéritos, el poder contar con una mirada a los años recorridos, y atinar en la geometría de las acciones, los vestigios de la otrora idea. Lo interesante del pasado es que tiene causas y sombras, y es éste el mejor juez para calificar las prismáticas interpretaciones.
Yo mismo me descubro entre los post informes de mi blog, oliendo aún las estelas de coraje, ira, buen humor y ocurrencia, de las cuales impregné (con distinta maestría), cada texto y, que en su momento, me arrepentí de publicar. Hoy día no lo creo de esa manera, es más, fue lo mejor que pude haber hecho, conservar los restos de quién fui, para regresar cuando me vea extraviado.
Esta noche quiero escribir sobre los infortunios de la vida, lo aciago que puede ser el camino a la vejez, y que de alguna forma, nos toca elegir como mori…