Otros mundos en el INAH

Sentado sobre el bordo de un estanque artifical, el cual tenía islotes de tierra con bambú, haciendo la estética del patio más atractiva y al mismo tiempo como fungiendo de punto de referencia para los visitantes. Repitiendo cada una de las palabras que componen la oración "Grupos indígenas del sur mexicano" imagino como debió ser la vida de esos pueblos, el cómo se pueden mirar así mismos e inclusive si se han hecho las mismas preguntas que han brotado de mi mente. Mostrado en una entrada, con puertas de vidrio grueso, calculo que al menos 2cm y al menos 2 m de altura, dan la bienvenida a unas de las tantas exposiciones que pueden apreciarse.

Tengo el deseo, por pequeño que fuera, que apareciera un pez, de esos que unos minutos antes pude observar a lo lejos como complacian a los niños. Más arriba, otros letreros semejantes como el que repito para mí y para los peces. Se hace de noche.

En un instante me doy cuenta que no me encuentro solo, los visitantes empiezan a reagruparse para poner fin a aquella aventura que emprendieron, quizá de forma deliberada o quizá de imprevisto, Al final todos nos hallamos ahí.

La entrada es como una gran compuerta que puede hacernos la mala jugada de regresarnos a la realidad llena de desperfectos o también puede significar el regreso a casa. Como quiera que sea, regresamos al aquí y ahora.

Hay muchas cosas que me gustaría relatar, me resulta difícil ordenar mis ideas, inclusive no sé por dónde empezar. Veamos, ¿si lo abordamos en orden cronológico? podría ser, así que vamos a intentarlo. No quiero perderme en detalles superfluos ni tampoco dar una crónica árida de intención. 

Un recibidor elegante, contrastante con algunas mantas rojas y blancas, las cuales cargan con el pesado labor de una protesta por acuerdos benéfico para aquellos que se ganan la vida con la actividad del museo. Pueden leerse consignas como "No a los indocumentados" ó "contrataciones con papeles que así lo demuestren" y algunas otras más.

Imágenes a escala, fuentes que invitan a los novios a sentarse y disfrutar de una tarde de sábado, una tarde que sabe que le quedan pocas horas de vida.
Asomarse a una serie de mundos, muchos mundos como dice "el sup", da una sensación de curiosidad frágil, porque esta sujeta a cualquier desencanto para formarse una idea imprecisa de lo que pudiera ser u ofrecer un sitio de captación de información, tal como lo es éste. Existen al rededor de 9 salas, de las cuales tuve la oportunidad de visitar, al menos la mitad.

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