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Mostrando las entradas etiquetadas como Yo y mis debrayes
 Saltos Emocionales y Ansiedad por el Todo Hace unos días me cuestionaba por el **qué habita en mi mente y por qué suelo saltar entre distintos temas que no tienen nada en común**. Puedo estar buscando lecturas de steampunk, cyberpunk, dieselpunk y al mismo tiempo mirando cómo colocar plantas que enraícen en agua. Después salto a cómo funciona la arquitectura de un edificio para por fin llegar a Diógenes y Séneca. Solo por mencionar algunos. Tengo mil pestañas abiertas con la fantasía de convertirme experto en las disciplinas que describen. Llevo haciendo lo mismo desde 2005 y hoy más que nunca quiero revisar qué he logrado en ese respecto. Sé de mala gana que es mi ansiedad la que me aconseja ir de un lado a otro del conocimiento. ¿Y por qué lo veo con malos ojos? pues porque me gustaría centrarme en una sola cosa y tirar de ella hasta que consiga dominarla por completo (si es que eso es posible). O al menos saciar de un conocimiento relativamente profundo, documentar mis notas y ...

¿Estás lista para vivir sin mi?

 A quien corresponda, Quiero que sepas que después de deliberar tantas horas con mis libros, mezcal y amor propio; me veo en la penosa necesidad de ponerte un adiós de por medio. No es que yo quiera, aclaro nuevamente, pero es preciso hacerlo. El consejo de esas voces que todos tenemos por nacimiento, cada día me martillan con sus “recomendaciones”, cual auditores de mi fuero interno, para que haga lo que dicta la moral en turno. Acuden a postulados caducos de amor al interior del individuo, charlatanería astral y no se cuanto más para alejar la cobardía de mis acciones. Si te preguntas porqué no vigilo más tu balcón, date por entereda. Si en su momento no me miras firme en mi torre al pasar en tu auto, date por enterada. Si no acude mi mirada a la tuya al encontrarnos en los pasillos, date por enterada. Si no me sorprendes buscandote en mi teléfono, date por enterada. Si ya no hay pretexto alguno para escribirte, date por enterada. — Mentir bien, para vivir mejor.

La paradoja de los perros que nunca salen

Ando sumamente ansioso con las diligencias que quiero completar, los textos e ideas que necesito extraer, el trabajo que debo desempeñar, los pasatiempos que me gustaría cultivar... pero el tiempo no me alcanza o me engaño en creer que vale apenas por un suspiro. Puede que la voluntad sea la que flaquea o simplemente que no hay energía mental para lo que me propongo. Me he apalancado de autores que describen el proceso de organización y manejo efectivo de los esfuerzos. Asumo que funcionan siempre y cuando tengamos la voluntad de dominar y despejar los pensamientos de nuestras inquietas mentes. Por la noche tuve un sueño como los que suelo tener cuando estoy presionado. Me imagino desempeñando las actividades para las cuales estoy descansando, y por consiguiente, las razones por las que no puedo fallar. Esta manifestación de los pendientes del día siguiente dejan sin energía al cerebro, porque dudo que podamos llamar descanso a cerrar los ojos y estar alertas de no fallar en la ejecuci...

Exequias para un ateo.

Desde muy niño siempre quise morirme. Pero no sin cierto drama. Esta afirmación no proviene de un punzante dolor por la existencia, sino por el simple hecho de ver llorar a mis papás. Su condición de prácticos, los mejores tomadores de decisiones, me llevaron a inventarme varias escenas que terminaban con mis exequias. No es precisamente un castigo por una infancia desastrosa o alguna venganza mal lograda. Me intriga qué tipo de entierro podrían darme, a sabiendas que si algo es notorio en su día a día es la ausencia de creencias supraterrenales. Quizá buscarían salir del paso con un entierro cristiano, puesto que los cajones se venden por todos lados, además hay sacerdotes, literalmente, en franca abundancia. Complicaría la situación si optaran por elegir mis inclinaciones espirituales. A los 4 años dejé de creer que los pollos que morían en la granja de mis padres tenían asegurado un lugar con el Creador. De una vez y para siempre la religión se despidió de mi sin dar trazos ...

Quiero.

Tengo una urgencia que me impele, no halla la paz en las palabras, las noches son largas, y la espera eterna. Quiero ahogar tus ojos de líbido que tu clítoris y vagina sean, fieles testigos de tu conciencia amnésica. No nos atemos a esos caducos preceptos, la piel reclama, como vínculo con el alma tus mojados labios, tus enhiestos pechos y finas nalgas. Déjame acariciar la comisura de tus labios con la punta de mi lengua, incitame, dame a beber tus bajas pasiones. Dominame, arrojate a horcajadas y siente el palpitar de la sangre que te reclama. Regálame el nectar de tus pechos, los finos aromas de tu vientre y la humedad de tus adentros. El vaivén de nuestros cuerpos tibios por el verbo y la acción, imperturbable el tiempo, haciendo en ese momento con la muerte, comunión. Excitame con tus caricias, pergueña tu mejor estratégia. Recíbeme con tus caderas desnudas, invitame a lugares prohíbidos, rodeados de sábanas y sordidas decoraciones. Si con n...

Como todos los días.

A la ducha le grito las razones por las que debo dejarte. Cada gota, y detrás de ésta, me enerva hasta aniquilar todas y cada una de las palabras. Por momentos quisiera tenerte ahí en frente, dibujada sobre las baldosas con asomos de moho y decirte todo de una buena vez. Me enjabono y enjuago, recapitulo todas y cada una de las ofensas que me has hecho. Con espuma en la boca, te espeto lo ridícula que eres y lo mucho que necesitas para derribar a este gigante autoproclamado. Con el rastrillo en la mano, te amenazo cual arma, la viva imagen de las razones recién enunciadas. A veces soy complaciente y entiendo tu condición de mujer joven, algunas otras, tu poca madurez y tu mucha saña contra los hombres que te rodean. Te desprecio como a ninguna, y sin embargo, no dejo de estar disponible para ti en cualquier momento que tú lo decidas. Así es la vida y así son las lagunas emocionales. El psicólogo me dijo al respecto " son tendencias suicidas y claros rasgos de dependecia ...

Primer final

Los siguientes párrafos son un borrador de un texto que estoy escribiendo. A modo de experimento, lo libero para releerlo algunas veces más, antes de decidirme por él, como una constatación de la claridad de la narrativa que busco. Del Después El reloj casi anunciaba las 3 de la tarde, los parroquianos conversaban con voces apenas perceptibles que se interrumpían con el repiqueteo de las campanas al salir o al entrar de los clientes. Yo esperaba a Elizabeth en la mesa de siempre, con el mismo café americano que todos los meseros conocían, y que sólo por mero mecanicismo, y a efectos administrativos, anotaban en sus comandas. La noche anterior Elizabeth me llamó. Una anomalía en su voz me vaticinaba la tempestad. Su tono melifluo y reservado escondía la cólera kamikaze, la boca del abismo al que se encaminaba y me arrastraría inexorablemente sin que mi voluntad presentara batalla. Así eran las cosas entre ella y yo, entre ella y todos. — Hola — Dijo ella, sentándose frente ...

Escribiendo...

Por fin me he resignado a escribir un poco de ficción dentro del contexto de las relaciones humanas, en especial, las inextricables relaciones amor-odio-amor. Nunca ha sido de mi interés meterme en esos asuntos, pienso que ya hay mucha literatura al respecto, como para ocupar más bytes en una empresa de tal naturaleza. He decidido hacerlo porque es algo que me impide continuar madurando, puesto que mis ideas me conducen a tal campo. Pretendo hacerlo con dedicación y cuidar un poco las ideas, que a ti, lector, te resulte soportable el gastar algunas horas de tu atención.  Estas son mis primeras señales de vida después de muchos meses. Pero como dicen "más vale tarde que nunca".

Pablo Bello

Durante las primeras lluvias del verano, el calor se instalaba en las moradas del país, avisando que los próximos días serían los más calurosos del año. Los campos áridos pedían a gritos sombra para sus resecas grietas, mientras los campesinos rogaban al cielo por las aguas que revivieran las ajadas cosechas y el cadavérico ganado. Los habitantes de la ciudad se guarecían a la sombra de sus hogares, evitando a toda costa poner un pie en las calles. Los perros callejeros bostezaban una y otra vez, asomando una lengua rosada entre sus colmillos, señal del sopor que pesaba sobre su talante. En un camastro herrumbroso, casi sin color que sobreviviera a sus mejores años, se repatingaba Pablo, un hombre longevo y de aspecto taciturno aficionado a mirar al infinito. Permanecía inmóvil durante horas, abrazando su propia existencia entre pequeñas inhalaciones de nicotina y volutas que el viento recogía en segundos. Fumar era lo único que no cambiaba a través de los años, desde su juventud co...

La bicicleta de mi padre

Aún no amanece, son apenas las cuatro de la mañana y la avenida está abandonada, no hay una sola alma que la transite. A lo lejos, por breves momentos, se asoman los faros de vehículos que se siguen de largo. Mientras conduzco, tengo la manía de nunca apagar la radio, me aterra la sensación de estar en un lugar sin el calor de una voz humana. La misma canción se ha reproducido por lo menos en diez ocasiones, eso quiere decir que: si una canción dura cuatro minutos, he estado en el volante, por lo menos, cuarenta. Ya casi llego a mi hogar. Salgo de la avenido por la izquierda para incorporarme a una calle, me acerco sin reparar en los espejos laterales. Giro a la derecha, y justo en ese momento, un impacto sacude mi coche. Fierros golpeándose entre si, produciendo sonido hueco. El volante vibra apenas perceptiblemente, mis sentidos se agudizan en automático. No entiendo que pasa, una coladera sin protección o un bache, de todas maneras me bajo a cerciorarme que todo está bien. Al a...

Venus, un sueño erótico

Con palabras pretendo tocarte, en ausencia de mis manos y dedos. Quiero que estas mismas se escurran por cada vertebra de tu delicada espalda, palmando, tocando, descubriendo parajes distantes. No importan las 10 horas de distancia, no importa tu calidad de diosa en la tierra, de Venus. Como simple mortal, pretendo tocarte hasta la imaginación y servir como aliciente de tus sueños. Mi Venus. Mi Venus hecha mujer. Eres como la divinidad convertida en materia. Las mismas palabras se pierden en tus muslos, se duermen en esa vorágine que son tus caderas, se levantan nuevamente para reptar hasta tus pechos enhiestos que prometen la vida, y por si fuera poco, la muerte. Quiero hacer lo que pocos letrados han hecho, hacerte mía desde este escrito. Te pertenece, es tuyo, más que mío. 

Tragos carmesí.

La noche se compone de motores yendo y viniendo, la vigilia se conforma de música y ruido, y entre ambas, un momento en la vida se consume para extinguirse casi enseguida. Los parroquianos apenas se pueden oír entre murmullos que parecieran propios de la decoración, risas y gritos anuncian que es una buena noche. Ya el estado etílico se asoma en sus rostros. No sospecho que una voz, apenas perceptible, procede de una mujer que conocí por gracia de un amigo. Hoy la vuelvo a conocer, y otra vez, gracias a él. La improvisada invitación al bar me ha permitido deleitar las retinas con esos labios pletóricos de elixir carmesí, efigies de la sensualidad femenina. En medio de la penumbra, nos reconocimos, aunque debo decir que primero lo hice yo. Para ella, fue el acertijo de su mente y el tiempo: ¿Dónde lo he visto antes?, para mi fue: Se parece a... Siento como el alcohol se diluye en mi sangre, o dicho cinicamente, como la sangre se diluye en el alcohol. Todo parte desde la perspec...

Muerte Crónica

El espectro de Geronimo vino y se sentó a mi lado, apoyando sus manos entre las piernas, calentándolas de un frío que se había adelantado a llegar. Me miró con ojos de súplica, implorando porque mitigara el sufrimiento que le acobardaba. Reconocí en su mirada todos los sentimientos que alguna vez desfilaron por esos ojos esmirriados, no obstante, faltaba la emoción más elemental. Intenté entablar una conversación sencilla, sin incitar a la reflexión, sin embargo, se negó esgrimiendo un silencio sepulcral imposible de franquear. De vez en cuando se palpaba las rodillas, bajaba los ojos asegurándose que ambas piernas siguieran ahí, inmóviles de todo impulso. Acto seguido, se levantaba y deambulaba entre los muebles, sorteándolos como si navegara en aguas que el mapa de su memoria reconociera. De sus labios pendía un cigarro interminable que inhalaba con fruición sin dejar escapar volutas. Los fantasmas no necesitan dejar escapar de sus pulmones el humo de la ...

Ensayistas, una constante de cambio

Las voces de los ensayistas solo deben ser oídas cuando tienen algo que decir, una frescura que cubra ese prisma de puntos de vista y entreguen al lector otra perspectiva. En  los periódicos leo los temas vigentes y que aún siguen siendo las mismas posiciones, repitiendo por docenas el debería , propio del subjuntivo. Cuando un ensayo radica en los supuestos e idóneos, como si los aludidos de pronto despertaran en conciencia, se vuelven infértiles para el terreno de las nuevas ideas, y mucho peor, se desgastan con el paso de los días.  ¿Qué otras maneras tienen las plumas para sumar a una tragedia y encausarlas todos los días? No puedo responder esa pregunta sin que me equivoque, puesto que las plumas solo funcionan cuando el lector está dispuesto a situarse en el mismo escritorio que el autor. El solo hecho de tomarse los minutos necesarios para leerlos, es una intención de comprender al otro. Pero, los cuadros de más abajo, embrutecidos por ingentes jornadas de trabajo ...

Dormir en tus ojos.

Hace unas semanas, aprovechando el natalicio 2014 de Jesús, te escribí el primer esbozo de lo que veía venir. No fue solo una pobre definición del arte, fue entregarte la tinta de mis letras, tinta que he forjado durante años esperando un día obsequiarlas. Vertí algunos garabatos sobre el papel con la seria intención de robarte una sonrisa. Este escrito, como ya adivinaste, acude a muchas licencias narrativas, y que no pueden ser entendidas en su estricto sentido, por ello, pido disculpas, es la única manera que conozco al escribir. No es una declaración de amor, por el simple hecho que son aburridas las  historias donde el bombear sangre y enamorarse parece ser una misma cosa. Algunas personas prefieren ser poco más materiales, regalan guayabas o chocolates para tener esa "atención"; yo te regalé un poema (robado, pero al final lo necesito mucho más que el poeta). Quiero que un día si encuentras de nuevo este incipiente escrito, recuerdes el presente, que para entonces ...

Manifiesto Tartufo

para Kristian, por su doble cara y justas traiciones. Toda ideología seria necesita un manifiesto, pilares donde sustentar las respuestas de los ávidos preguntones que no se conforman con tan solo creer. Esta no será la excepción. Al principio no supe como llamarla, puesto que estaba seguro que en el español debía de existir un término que la describiera de la manera más correcta y precisa. Eso de andar inventando definiciones no es correcto ni está destinado a los que apenas balbuceamos una lengua. Antes que prosigamos, lector, tengo que advertirlo que debería hacer una pausa en este momento y buscar un diccionario que pueda ayudarlo a conocer el correcto significado de lo que quiero decir. Tartufería es el arte de decir una cosa, pensar otra y hacer totalmente lo contrario. Hay reglas que rigen a un auténtico Tartufo, sin ellas, sería caótico y poco serio el formar parte de este tratado. Las convenciones internacionales que se han hecho al respecto, difieren en las ca...

Carta a Pablo Bello

Q uerido Pablo, espero que te encuentres mejor cada día. Yo sé que es difícil, mucho, el haberte dejado inconcluso y en medio de indefiniciones que pondrían en peligro cualquier sanidad mental. No es un pretexto, como los otros que te he dado, y que algunos fueron medias verdades, el trabajo y la situación del país me tienen ocupado. Al amanecer me tiendo a leer en el sofá las primeras notas del periódico, ya no en papel como se hacía antes, sino en un smartphone que nunca te conté que adquirí. Luego me baño y sin desayunar me aventuro hasta las oficinas, que para acabarla de chingar son de gobierno. El trabajo me absorbe, desde hace un año trabajo con canallas que me miran como el ganadero a sus reses, no saben nada de los conceptos de tiempo y calidad de vida para “el otro”, mucho menos, conocen de razones andando en la cobradera. Ya me confundí con la canción, pero lo importante es que tú me entiendas. Algunas veces, cuando la noche me invita a no cerrar los ojos, enciendo mi comp...