A la ducha le grito las razones por las que debo dejarte. Cada gota, y detrás de ésta, me enerva hasta aniquilar todas y cada una de las palabras. Por momentos quisiera tenerte ahí en frente, dibujada sobre las baldosas con asomos de moho y decirte todo de una buena vez. Me enjabono y enjuago, recapitulo todas y cada una de las ofensas que me has hecho. Con espuma en la boca, te espeto lo ridícula que eres y lo mucho que necesitas para derribar a este gigante autoproclamado. Con el rastrillo en la mano, te amenazo cual arma, la viva imagen de las razones recién enunciadas. A veces soy complaciente y entiendo tu condición de mujer joven, algunas otras, tu poca madurez y tu mucha saña contra los hombres que te rodean. Te desprecio como a ninguna, y sin embargo, no dejo de estar disponible para ti en cualquier momento que tú lo decidas. Así es la vida y así son las lagunas emocionales. El psicólogo me dijo al respecto " son tendencias suicidas y claros rasgos de dependecia ...