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Entradas

Pablo Bello I

Durante las primeras lluvias del verano, el calor se instalaba en las moradas del país, avisando que los próximos días serían los más calurosos del año. Los campos áridos pedían a gritos sombra para sus resecas grietas, mientras los campesinos rogaban al cielo por las aguas que revivieran las ajadas cosechas y el cadavérico ganado. Los habitantes de la ciudad se guarecían a la sombra de sus hogares, evitando a toda costa poner un pie en las abrasivas calles. Los perros callejeros bostezaban una y otra vez, asomándose una lengua rosada entre sus colmillos, señal del sopor que pesaba sobre su talante. Sentado en un camastro castigado por los años, un hombre longevo y de aspecto taciturno, miraba  al infinito, como si sumara dos infinitos. El viejo permanecía inmóvil, abrazando su propia existencia entre pequeñas inhalaciones de nicotina, dejando escapar volutas que el viento recogía en segundos. Fumar era lo único que no cambiaba a través de los años, desde su juventud como guer...

Metempsicosis de las palabras.

Porque la escritura también fue hecha para aquellos que necesitamos expiar el alma, los eventos cotidianos, por insoportables o leves que parezcan; los amores, y por qué no, los desamores.  Todos los días pienso en las palabras que me han dicho múltiples personas, las vuelvo a meter en mi cabeza e intento mirarlas con un lente distinto. La conclusión es única, monolítica, y sólo resuelvo dilatar lo que probablemente ya sé. Es hermoso pensar que la conclusión en un momento se transformará, dejará de pertenecer a su naturaleza y dará cabida a una nueva. Hace tiempo soñé con la escritura, creí tocarla con las yemas de los dedos, me lamí los bigotes por el sendero que recorrería y por los elogios que pensé leer. Hoy no son nada, ni siquiera pedazos de pasado que atestiguan mi paso por este u otro año. No hay obra, y escritor sin obra, por antonomasia, es un fracasado. Hoy renuncio a todos aquellos impulsos que me hicieron creer que tenía una voz, y que esa voz poseía un le...

Esta noche no es de versos ni melancolías.

El reloj me dice que es tarde; mientras tanto, mis dedos solo saben una cosa, quieren escribir toda la noche, a costa que los ojos, molestos por falta de sueño, los señalen y acusen con severa mirada. Ansiosos son los dedos, indisciplinados en este nuevo teclado, que confunde un poco sus huellas y sus antiguos teclazos. La noche me seduce, no pretende ser abandonada, de a poco, emana su esencia que inspira a las más lerdas y parcas mentes. Quiero escribir la novela que le faltó a Cortázar y que Bolaño se aproximó, sacarla de la chistera y de los libros que me rodean, pero eso sí, sin que el plagio acuda a mi ayuda o me aconseje venenosamente.  Esta noche no es de versos ni melancolías, es de párrafos y anécdotas que vierten las almas en el papel de ajenos. Bajo esta luna, testigo de incontables atracos a la razón, condeno a las intenciones, heréticas letras, a refugiarse bajo el caótico cobijo de la locura. Si han de ser olvidadas, que ardan en la otredad.

Buscando archivos en GNU/ Linux

No conozco una sola persona, que al día de hoy, no tenga la necesidad de buscar archivos en su disco duro. Algunas herramientas gráficas permiten buscar archivos o carpetas, con tan solo unas cuantas opciones. En lo personal, nunca me he valido de esas herramientas, siento que entorpecen un poco la búsqueda. Es un efecto que produce estar demasiado tiempo con la consola. Sí, la consola que sólo funciona con instrucciones emanadas de los dedos del usuario. Ahora bien, en las distribuciones como Fedora, Centos o mismo RHEL, hay más de una manera de buscar archivos, y es con el comando locate . Este comando tiene algunas ventajas, como ser más rápido que el otro comando estándar, find . Su problema es que tiene restricciones en cuanto a rutas y archivos qué puede buscar, y el tiempo que tarda en actualizar su base de datos ( updatedb ). Este último puede resolverse fácilmente, actualizando la BD de manera manual, tomándole unos cuantos segundos. El archivo de configuración...

Hace mucho tiempo, cuando sólo había una terminal.

¿Se han preguntado qué hacer cuando solo disponen de una sola terminal y tienen que ejecutar varias cosas? Pues bien, en la antigüedad las cosas funcionaban así, no disponían de los lujos de varias terminales, ni mucho menos un entorno gráfico. Peor aún, cuando estaban editando un archivo, y tenían que cerrarlo para ejecutar una segunda tarea. Dos conceptos fundamentales aquí es el primer y segundo plano. Segundo plano. Es la ejecución de comandos o programas en un plano que no tenemos, como usuarios, interacción con él, por tanto, los programas que necesiten entrada desde el teclado, quedan descartados para correr en segundo plano. Solo pueden ser puestos en modo Detenido. Primer plano. Es la ejecución común de comandos y programas, en la cual podemos visualizar todos los mensajes que despliega en la línea de comandos. Un comando/programa puede ser llevado y traído a ambos planos indistintamente, dependiendo de las necesidades particulares del usuario.  Las ta...

Reflexiones sobre Rayuela

Si en la literatura existieran las dimensiones, es decir, fueran planos interconexos, Rayuela pertenecería a una quinta dimensión. Tendrías desdobleces en todas direcciones, hacía todas las profundidades, sin pérdida de centímetros. Un libro de la vida, de la muerte, de la soledad y de muchas otras cosas, que como seres humanos experimentamos. Caminamos con las emociones enterradas en el alma, sin que podamos saber qué son. Rayuela te ayuda, como un espejo, a escarbar y desenterrar, afiligranadas, las emociones que vemos nacer, crecer, y no en pocos casos, desaparecer. Es un prisma de la fotografía que no se ve, y que puede llamarse otredad. La otredad es el centro de la novela, flotante en cada capítulo, pero que como unidad, es un amasijo aparentemente informe, voluptuoso, pletórica de símbolos que se superan a sí mismos, como los teóricos afirman la dialéctica se comporta. Cortázar juega con sus personajes, al igual que lo hace con los lectores que asisten al evento, como una f...

Comando touch

Como muchos saben, el comando touch genera un archivo en blanco, es decir, carece de contenido. Es usado para muchas cosas, depende de las necesidades que cada usuario/administrador tenga. A mi me funciona cuando quiero probar permisos o replicación en NFS, creo un archivo con touch y listo, valido que los cambios estén efectuados. Leyendo la Biblia de Linux, me encontré con un apartado que se me hizo interesante. Habla en unas cuantas líneas de uno de los usos que puede tener el comando.  Si por alguna razón, necesitan crear ene número de archivos, hay varias maneras, desde la creación con con un ciclo Bash o en C, hasta hacerlo a patín. Bueno, hay una forma mucho más simple, utilizando los metacaractéres.  El siguiente comando crea cinco archivos con el nombre memo, por ejemplo, memo1, memo2, memo3, memo4, memo5. $ touch memo{1,2,3,4,5} Eso no es todo, por si pensaban que el touch era un comando anodino. Puede generar archivos por rangos, por ejemplo: $ ...