martes, 14 de mayo de 2013

Aullido de cisne

Mario Santiago Papasquiaro murió sin saber que sería publicado sin tener que él invertir su propio dinero. No por ego, ni por intento burgués de apoderarse de la cultura, sino como su último reducto por dar a conocer su obra. Su muy particular obra.

Aullido de cisne es una compilación de algunos poemas que realizó en su paso por esta tierra, desconozco cómo es que fueron seleccionas y en qué periodos comprende. Mi punto de vista es que Mario nunca fue un poeta, sino un antipoeta, su intención era explotar, dinamitar, reventar la poesía desde los cimientos. Los efectos estéticos y las metáforas son cambiadas por lenguaje lumpen y caóticas líneas, particular puntuación y un bombardeo de frases inconexas (aparentemente).

Quiero hacer énfasis en la puntuación, porque además de sugerir sus propios simbolismos, éstos cambian dependiendo del poema. Pueden ser una segunda voz, o parte del ambiente, como una aclaración necesaria para que los versos tomen su rumbo.

Exuda una locura que ofrece a los lectores para ser asimilada, metabolizarla con la propia (del lector) y obtener el poema en entereza. El poema varía dependiendo de cada lector (lejos de transmitir una sola sensación por parte de él, como autor), haciéndonos , como lectores, parte del poema. La parte faltante.

A continuación dejo la liga del PDF para los curiosos. Aullido de cisne.

La vida sin memoria parece dulce.

La vida sin memoria parece dulce es el título del documental más extraño que haya mirado antes. Convergen dos películas caseras en sujetas a coincidencias que Kammerer puso tanto empeño en desenmarañar durante años. El ADN tiene un papel fundamental, al menos en los tópicos metafísicos (válido solo para esta descripción y este documental): la sangre llama a su misma sangre.

Las proyecciones originales son de los años treinta en la ciudad de Zacatecas, sin embargo, el armado en una sola pieza y montado con un mono-lente corre a cargo de Iván Ávila (joven director mexicano).


Dos personas totalmente distintas, y vidas igualmente disimiles, parecen atarse en un solo punto, la afición por la grabación de experiencias caseras con cámaras portátiles. Posteriormente, las coincidencias siguen sumándose  ahora con la estancia en un mismo lugar en el mismo día y la misma hora, grabando igualmente esas experiencias. El tercer y último punto es que son hermanos, pero nunca lo supieron. El punto crucial del documental es cuando los dos sujetos se hayan uno frente al otro, con la cámara en las manos, pero ninguno la traía encendida. Ambos se saludaron y pensaron en la misma imagen: su padre con una cámara portátil. El momento donde la historia pudo tener un hilar y no una simple zurcida, se cae por otro azar del destino. Nunca se enteraron que fueron hermanos. 

Les recomiendo verla si pueden, aunque no es precisamente el documental más extático que puedan imaginarse. Como punto adicional, es cine mudo, sin embargo, una banda sonora puede ambientarla (así la miré) y lo convierte en toda una experiencia.



Significado de los dígitos de versión del kernel Linux

Algunas de las cosas que siempre quise saber, pero nunca me hice del tiempo para investigarlo es la función de los cuatro dígitos del kernel Linux. Su significado poco tiene que ver con hechos cabalísticos o confusos enunciados matemáticos. Mejor que en mis palabras están las de Tanenbaum:

Los números de versión de Linux consiste en cuatro números, A.B.C.D, como 2.6.9.11. El primer número indica la versión del kernel. El segundo indica la revisión mayor. Antes del kernel 2.6 los números pares correspondían a versiones estables del kernel, mientras que los impares correspondían a versiones inestables que estaban en desarrollo. Después del kernel 2.6 los significados se manejaron de forma distinta. El tercer número corresponde a la revisión de versiones menores, como la aceptación de drivers. El cuarto número corresponde a las correcciones de errores menores o parches de seguridad.

 Como ven, el señor Tanenbaum es sumamente lacónico con la explicación de los dígitos que componen las versiones de los kernel del señor Torvalds.

lunes, 6 de mayo de 2013

Mujeres

Mujeres, las que amamos y las que odiamos, todas al mismo tiempo o una por una, da igual. Este también es el título de una de las obras más conocidas de Chrales Bukowski, y si no lo es, por lo menos es el único que he leído.

Tórrido narrador de las peripecias de la sexualidad alternativa y agudo alcoholismo en un mismo ser, convertido en forma de vida y no en eventuales conquistas. Hank, el alter ego de Charles, es un harapo de piel y huesos, sostenido por la gracia del alcohol y otras variables divinas. Decadente en su vida, y con cinismo, aborda las peripecias de un hombre que ha desgarrado su existir. Las mujeres son su alimento, aquello que le indica que sigue vivo, el deseo de la comprobación científica de su existir.

Se va conociendo a Hanks a través de la narración de diversas aventuras con mujeres de toda clase, todas ellas con un solo patrón en común: Una sexualidad sin necesariamente amor y con una necesidad de auto-reconocimiento.  La sexualidad como capital femenino. No otorga más talentos a las féminas que sus piernas cojonudas como autopistas hacia el placer, sin objetivo o función trascendental, sin embargo, le son tan necesarias como el mismo alcohol o el aire que respira. El ambiente es sórdido. 

Un hedonista hasta el penúltimo de sus actos, la fuerza de la reivindicación en las últimas oraciones.





lunes, 22 de abril de 2013

Vivo en un solipsismo

Su placer es confundirme, es hacernos creer, a ti y a mi, que todo lo imposible puede ser real, las conjugaciones más falsas adquieren la verdad en su lengua, sus letras emiten sediciosas oraciones, perfectas en el amplio espectro de la invención. Se esconde en un incesante vaivén de pretensiones, mientras ella me encausa a su trampa mortal, su cama, yo me resisto a resistirme.

Yo veo lo más profundo de los seres humanos, distingo lo inocuo de la esencia, me dijo mientras sus dedos gritaban, no hay verdad que no se me revele, ni mucho menos mentira que no haya sido dicha por mí...

Me convence de sí misma, vivo en su solipsismo...

lunes, 15 de abril de 2013

Amuleto

A mi parecer, Amuleto es una extensión de Los detectives salvajes, pudiendo ser Amuleto un episodio más de la primer obra. Pienso que fue el remanente de Los detectives salvajes, y que por una razón desconocida decidió publicar a en un libro aparte con las condiciones que ésto representa. Aún así, vale mucho la pena y se sentir la frescura de Roberto. Usa una estructura recursiva, es decir, va de atrás para adelante con elementos conexos, pero que en una realidad sería imposible de llevar a cabo. El uso de hechos reales y ficticios se vuelve el juego de Roberto, haciéndonos andar a tientas con la información que él presenta para saber cómo es que la vamos a utilizar. Crea libros y autores, se embarca en una anécdota helénica y explica la etimología de una palabra, todo en un mismo libro.

Una uruguaya llamada Auxilio Lacouture, inspirada en una persona real que era muy amiga de su madre cuando Roberto vivía en el Tepeyac, es la protagonista e hilo de la novela. Ella cuenta desde su delirante perspectiva como es que suceden los hechos, conjuntando sus aportaciones y conjeturas, como los que probablemente fueron reales. Auxilio se enclaustró 13 días en los baños de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en septiembre del 68, ante la represión de Díaz Ordaz. Una mujer con dotes de feroz lectora, y amiga de los real visceralistas (infrarrealistas). La madre de la poesía, se decía ella, en un tono demencial por la dispersión de las ideas, pero sin ser quedar en la mera anécdota. Habla de el alter-ego de Bolaño y de Mario Santiago Papasquiaro, muy por encima claro está.

Es un buen libro para empezar a acercase a la obra de Bolaño, aunque yo creo que es mejor leer primero Los detectives salvajes, ya que la ambientación totalizada se encuentra en dicha novela, y en esta trabaja ya con lo creado.


Mi Salvación.

La noche era cobijada por inmesas olas de calor, como si la tierra se proyectara pronta al infierno. Entre los confusos sueños revivo las sensaciones, aquellas que creía desterradas. Despierto. La veo. La odio nuevamente como la primera vez. El buró se burla de mí. Miente. Tal vez no. Las palabras esta vez no son útiles en los márgenes de la irracionalidad. Mis ojos se clavan en el techo, buscan la ventana como queriendo escapar. Sigo ahí. Sigue ahí. Me ovillo sobre su pecho, siento como su mano frota mi cabello con ternura. Sus labios buscan los míos. Quiero huir, quiero navegar fuera de la habitación buscando la insensibilidad. Despierto